Seis películas para conocer la cuestión kurda

Hace un par de años unas imágenes inusuales dieron la vuelta al mundo: un ejército de mujeres, con armas más bien modestas, había arrebatado al Estado Islámico (ISIS) el control de la ciudad de Kobane, al norte de Siria. Se trataba de las YPJ (Unidades de Protección de las Mujeres), sección femenina de las YPG, organización insurgente que lucha por la liberación del Kurdistán. Las imágenes causaron sensación en Occidente, y sus protagonistas se convirtieron pronto en íconos de la lucha contra la barbarie. El entusiasmo fue tan grande que hubo incluso modelos que desfilaron vestidas como guerrilleras kurdas en algunas pasarelas de París.

Como toda moda mediática, el entusiasmo por las YPJ pasó pronto y toda referencia al Kurdistán volvió a desaparecer de los noticieros y las pasarelas -hasta finales de enero de este año, cuando el gobierno turco inició una controvertida ofensiva contra el cantón autónomo kurdo de Afrin, también al norte de Siria. Sin embargo, la cobertura de estas noticias ha tenido escasa o nula resonancia en nuestro país. Fuera de los eventos académicos de estudiosos del Medio Oriente o de los eventos organizados por simpatizantes del zapatismo (movimiento que tiene una gran afinidad con los proyectos de autonomía en el Kurdistán), es raro que uno escuche mencionar cualquier cosa relacionada a lo que ocurre en esta turbulenta región.

¿Quiénes son estas mujeres? ¿Desde cuándo y por qué están luchando? ¿Por qué nunca hemos escuchado del Kurdistán en la ONU, el Mundial o las Olimpiadas? Considerando que el cine ofrece una excelente forma de acercarse a otros espacios, tiempos, lenguas y culturas, por eso presentamos esta pequeña lista con seis películas que pueden servir de introducción a lo que ha ocurrido en los últimos años en esta bella y remota zona.

-Tierra de Paprika, Hineer Saleem (Francia-Alemania-Irak, 2013)

Este filme cuenta la historia de dos recién llegados a una pequeña aldea en las montañas de Başur, al norte de Irak. Uno de ellos es Baran, veterano de la resistencia contra Sadam Hussein y partidario de la independencia kurda. La otra es Govend, una joven maestra educada en la ciudad que se enfrentará a los arcaicos estereotipos de género de la aldea, así como a la presión de sus hermanos para que deje de trabajar y se case. Ambos serán acosados por Aziz Aga, corrupto jefe tribal de la zona, que los ve como un obstáculo para sus planes. La película muestra diversos aspectos de la realidad de muchas poblaciones remotas del Kurdistán: las estructuras tribales, la moral conservadora enfrentada al ímpetu revolucionario, la vida entre las fronteras, los conflictos con el Estado, el tráfico de armas y drogas, el machismo, la guerra constante entre distintos grupos. Una bien lograda cinematografía, con impresionantes tomas de las montañas y ríos de Başur, así como la actuación de la talentosa y políglota Golshifteh Farahani (Paterson, La piedra de la paciencia) hacen de esta obra uno de los mejores referentes fílmicos recientes de lo que algunos llaman “la cuestión kurda”.

-El Camino, Yılmaz Güney (Turquía, 1982)

Mejor conocida por su nombre en turco, Yol (El camino) se ha convertido en un ícono del cine kurdo. Escrita desde una cárcel cuando su director cumplía una condena de 19 años, fue dirigida por su asistente Serif Gören y editada por Güney en Suiza después de haber escapado de prisión. El filme cuenta la historia de varios prisioneros kurdos que salen por un breve periodo de permiso. La mayoría de ellos va a visitar sus pueblos natales, donde se encontrarán con problemas familiares o con la represión militar que se volvió cotidiana en los poblados del Kurdistán turco tras el golpe de Estado de 1980. Censurada en Turquía por la imagen negativa que da del Estado turco y por contener algunos diálogos en lengua kurda (prohibida en Turquía hasta 1991), El camino ganó la Palma de Oro en Cannes el año de su lanzamiento.

-Kurdistán, guerra de mujeres, Mylène Sauloy, (Francia-Alemania, 2016)

Este documental, dirigido por la francesa Mylène Sauloy, se centra en el aspecto feminista del movimiento de liberación kurdo. Y es que la emancipación de la mujer es, como declaran varias de las entrevistadas, el principal eje de la lucha que se está librando en la zona. Esta emancipación va mucho más allá de tener milicias femeninas: incluye programas educativos, laborales, un amplio programa de politización y representación en asambleas; incluso un pueblo en la montaña habitado únicamente por mujeres. En poco menos de una hora, Sauloy hace un recorrido los pueblos kurdos de Turquía y de Siria, contando la historia del movimiento desde sus inicios con Sekine Cansız hasta las batallas que las YPJ han librado contra el Estado Islámico.

-De camino a la escuela, Orhan Eskiköy y Özgür Doğan (Turquía-Holanda, 2008)

Como su nombre sugiere, el documental de Eskiköy y Doğan trata el problema de la educación en Bakur, nombre kurdo de la zona de Kurdistán que es oficialmente parte de Turquía. La película sigue los pasos de Emre Aydi, un joven profesor que es enviado a una remota y empobrecida aldea de Bakur. Frustrado en un inicio por las precarias condiciones de vida del lugar, pronto se da cuenta de que ese será un problema menor comparado con la ardua tarea que tiene por delante: educar en turco, sin saber una palabra de kurdo, a un grupo de niños que apenas sabe algunas palabras turcas. En el filme podemos ver los inevitables conflictos que provoca un sistema educativo que busca construir una nación culturalmente homogénea en una zona que dista mucho de serlo. Además del problema del lenguaje -hilo conductor de la película-, los directores muestran el fervor nacionalista y el culto a la personalidad de Mustafa Kemal Atatürk que es inculcado a los niños en Turquía desde que aprenden a leer y escribir.

-Las tortugas también vuelan, Bahman Ghobadi, (Irán-Irak-Siria, 2004)

Ganadora de múltiples premios internacionales, incluyendo el de mejor película en el ya extinto Festival Internacional de Cine Contemporáneo (FICCO) de la Ciudad de México, esta película antibelicista cuenta la historia de varios niños en un campo de refugiados kurdo en el lado iraquí de la frontera entre Irak y Turquía. Poco antes del comienzo de la invasión estadounidense al primero de estos países, los protagonistas tratan de ganarse la vida desmontando minas de la Guerra del Golfo y vendiéndolas a los traficantes de armas. Muchos de ellos han perdido a sus familias en las acciones genocidas que el gobierno de Sadam Hussein tomó contra los kurdos a finales de los años ochenta. Por esto mismo ven a los soldados estadounidenses como salvadores; pues, al igual que los kurdos de Turquía, Siria e Irán, han sido víctimas de las políticas de limpieza étnica emprendidas por los estados-nación que habitan.

-Cruzando el puente: los sonidos de Estambul, Fatih Akin (Turquía-Alemania, 2005)

Aunque este documental no trata expresamente sobre la cuestión kurda, decidimos incluirlo en la lista por una simple razón: muestra, a través de un recorrido por la escena musical contemporánea de Estambul, la enorme multiplicidad cultural que existe en Anatolia. El director, nacido en Hamburgo en el seno de una familia de inmigrantes turcos, explora la riqueza y las contradicciones de esta milenaria ciudad. Una de las muchas entrevistadas es una cantante kurda, quien cuenta las dificultades que hasta poco antes de la entrevista tuvo para presentarse en público y cantar en una lengua que sigue despertando las sospechas de la policía y de muchos nacionalistas radicales. Hasta la fecha hay personas encarceladas por haber cantado en kurdo o por haber representado públicamente alguna manifestación de la cultura kurda. Además de esto, la película muestra la polifacética escena musical de la ciudad, entrevistando desde artistas de hip hop y rock psicodélico hasta grupos de músicos gitanos o de danzantes derviches. A través de este panorama musical, uno puede entender muchos aspectos de la realidad turca que van más allá de la música. Y entender lo que ocurre en Turquía es fundamental para entender lo que ocurre en Kurdistán, pues la parte más poblada de la región está dentro de las fronteras del Estado turco.

FUENTE: Andrés Arce / Revista Código